Gestores culturales… o gestadores culturales

¿Somos gestores culturales…o gestadores culturales?

Hace unas semanas, cuando entregué mi artículo mensual para la revista El espectáculo teatral, que dirige con tanto éxito ese personaje que es Jesús Rodríguez Lenin, me quedé insatisfecho porque no encontraba el nombre de aquello de lo que hablaba. Mira que es difícil dar un nombre que defina la actividad de quienes, profesionalmente, promueven, organizan, gerencian o gestionan actividades relacionadas con la cultura. Los términos se desgastan muchas veces antes de que sus contenidos queden definidos. Y eso es lo que ha ocurrido con el de “gestor cultural”.

En aquel artículo me inclinaba por emplear el de mediador cultural, consciente de que su principal tarea no es tanto saber de cultura –un “gestor” tiene cien diversas áreas culturales a su cargo y es imposible que las domine todas- sino mediar entre la sociedad y los creadores. En realidad han de hacer lo posible para facilitar su tarea a quienes crean cultura, por un lado, y por otro, para que la sociedad, los públicos, actúen como co-protagonistas del acontecimiento cultural.  De esa acción, de ese encuentro, catalizado por los “gestores” ha de nacer algo nuevo: creadores mejores y más expertos y públicos más cultos y conscientes del valor del arte en sus vidas. De hecho nacen muchas otras cosas: emociones, conocimientos, relaciones, preocupaciones…

Así, pensando, pensando me surgió la expresión más acorde para definir el papel de los “gestores”. Son –deben, deberían ser- gestadores culturales, gestadores del hecho artístico y cultural, del encuentro entre creadores y públicos. Si se piensa con cierto detenimiento, las tareas que ese concepto abre a la responsabilidad son enormes. Bienvenidas sean.

Gestor

Gestar

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¿Cuál es el papel del Centro Dramático Nacional?

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¿De qué hablamos cuando decimos promover la cultura? ¿Es el papel del Centro Dramático Nacional estrenar autores extranjeros, aunque incluso ni siquiera sean autores de teatro? ¿Quién decide y con qué criterios, la programación del principal teatro público español?

Hablo con Rafael Herrero, más conocido por su papel como director de La Mandrágora o sus trabajos televisivos relacionados con el teatro, y autor él mismo, de su inclusión en el Ciclo SGAE de Lecturas Dramatizadas. Al colgar el teléfono constato, una vez más, el miserable papel que al autor español contemporáneo le otorgan las instituciones: el papel de olvidado transparente.

No es ya que las empresas y teatros privados, busquen en Broadway, en el cine, y en cualquier caso en el extranjero, la mayor parte de los autores cuyas obras van a montar. Eso, al fin y al cabo, pertenece a la empresa y sus responsabilidades culturales, aun debiendo ser muchas, son hoy muy poquitas. Lo grave, preocupante, denigrante llegaría a calificar, es que los teatros públicos hagan tres cuartos de lo mismo. Lejos de su papel de promotores de la cultura española actual, en los teatros públicos se buscan “novedades” a menudo teñidas por la rendición a la autoría extranjera.

En apenas unos meses en el Centro Dramático Nacional se han estrenado obras –novelas versionadas, por cierto- de Bram Stoker (estupenda adaptación de Ignacio García May) e Irene Nemirovsky. El último estreno es del autor Tom StoppardBertold Brecht en el Valle Inclán con una enésima versión de Madre coraje, El próximo, Moliére (otro “avaro”, por dios). Y entre medias un nuevo autor español –fallecido, eso sí- Lorca y sus Bodas de sangre. José Ramón Fernández, Juan Cavestany, Francisco Sanzol y Francisco Nieva son los únicos cuatro vivitos y coleando que estrenarán en toda la temporada. Cuando lees en la web del CDN que está dedicado en “especial a la autoría española actual”, el deseo de estar lo más lejos posible de “su” lectura es insuperable. Ah, qué sana envidia el Projecte T6 del Teatre Nacional de Catalunya.

CDN

Projecte T6

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Presentación del blog cultural de Robert Muro

El leit motiv de este blog cultural, de cuanto cada entrega aporte, es la comunicación, el debate, la reflexión compartida sobre la cultura y el devenir de la gestión de lo cultural.

En él irán apareciendo mis opiniones, las ideas que la lectura o el seguimiento de la actualidad cultural me generen. Es, digamos, mi espacio más crítico y más urgente y, por lo tanto tal vez teñido de carencias, de los suficientes matices, de la necesaria gama de colores. El formato lo permite. Y lo que espero es que sea un lugar en el que contrastar mis opiniones con las de otras gentes que estáis interesadas en lo mismo que yo: la marcha de la cultura, el papel en el devenir de la sociedad, de las relaciones humanas; sobre todo su papel en contribuir a que la vida emocional e intelectual de los ciudadanos sea cada vez más rica.

Las políticas culturales, la programación, la relación entre lo público y lo privado, la necesaria profesionalización de la gestión cultural, el futuro, la comunicación…, serán temas que aparecerán sin duda en la vida de este blog. Su duración depende de que cumpla con su papel de relacionar gentes inquietas. Rechazo profundamente el exhibicionismo como repudio la vanagloria; pero necesito compartir y comunicarme. Está dicho.

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