Programa cultural, programa, programa

Programa cultural, programa, programa.

No sé si Trinidad Jiménez –a quien tengo el placer de conocer- o Tomás Gómez leen este blog. Aunque sé que algunos de sus compañeros de partido lo hacen, dudo que sigan de cerca el mundo de la cultura, sobre todo el pequeño, el que se ocupa de la gestión y la política cultural. Más o menos lo mismo pasa en los otros nidos políticos en los que se ubican los pronto candidatos a regir los destinos políticos en ayuntamientos y comunidades autónomas. Lo que ha pasado, lo que está pasando en Madrid es la más clara prueba de que lo que ocupa y preocupa a los políticos profesionales es el acceso y/o el mantenimiento en el poder. Ni una sola de las intervenciones que estos días se han producido en los medios plantean ni remotamente diferencias que tengan que ver con el programa electoral. Y así, la búsqueda de sintonía –votos- con los ciudadanos se articula en torno a las “caras” de los candidatos y sus supuestas posibilidades de triunfo. Me dirán que los contenidos vienen después, pero no. Las ideas son lo que mueve el mundo y lo que permite ilusionar e implicar a los ciudadanos. La política no es un espectáculo. Aunque lo parezca.

En las anteriores elecciones me invitaron a acudir a las presentaciones de los candidatos socialistas para la acción cultural y, como siempre acepto las invitaciones, acudí. En ambas salí antes de terminar los actos, por la apabullante carencia de programa que pudiera ilusionar a las gentes de la cultura y a los ciudadanos. Una pequeña ristra de propuestas mal hilvanadas y una catarata de críticas contra la gestión de los “otros” no bastan para generar adhesiones. Menos entusiasmos. Parece que habrá que aprovechar para que en cada comunidad autónoma, en cada ayuntamiento, el propio sector elabore una propuesta cultural y la entregue en bandeja a quienes habrían de aplicarla. Probablemente solo sirva para cohesionar al propio sector, que no es poco. Es una propuesta en la que me animo a participar.

2 comentarios

Archivado bajo General, Gestión cultural, polémica, Políticas culturales

2 Respuestas a “Programa cultural, programa, programa

  1. Avatar de javier ortiz javier ortiz

    Creo recordar que eso fue lo que se hizo con el Plan General de Teatro, a cuya presentación acudió el entonces Ministro de Cultura, César Antonio Molina. Nada sabemos hoy de aquel Plan, que estaba consensuado con una parte importante de la profesión. ¿Y la conversión del INAEM en agencia?
    Es un ejemplo del interés que muestran los políticos por las propuestas que generamos.
    Eso no implica que no debamos ofrecer conocimiento, reflexión y asesoría, y que debamos aprovechar la ocasión de hacernos escuchar y tomar las riendas de nuestro sector. Pero igual que para hacer teatro hace falta un espectador, para ser oídos hace falta un interlocutor dispuesto

  2. Sí, es cierto, para que las reclamaciones del sector cultural sean escuchadas es preciso que desde el poder se esté dispuesto a ello. Y para que las ponga en práctica, que el poder, que raras veces cambia sus políticas «motu proprio», se vea impulsado, empujado. Condición necesaria previa: que el sector actúe como tal, con criterios y reivindicaciones unificadas y con la disposición y la capacidad de presionar para llevarlas a la práctica. Hoy no es así. El ejemplo del Plan General del Teatro es bueno: una serie de propuestas interesantes y bien articuladas, en las que el sector como tal no intervino (solo quienes estaban en la comisión: ninguna de las asociaciones lo conoció y discutió antes de su aprobación), y además no había estrategia alternativa a la simple entrega al Ministerio de Cultura del plan. En cualquier caso, que las gentes de la cultura de cada territorio, de cada ciudad, elaboren su propio plan, su propuesta de política cultural, es un paso previo imprescindible.

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