Escuchar la calle, más allá del ruido

Releo sorprendido el último artículo que escribí para mi colaboración mensual en El espectáculo teatral, publicado este mes de mayo. Se titulaba “Elecciones locales y Cultura: Votar o no votar, esa ya no es la cuestión”, y planteaba una reflexión sobre el urgente e imprescindible cambio de modelo de funcionamiento político, de regeneración democrática que reclama nuestro país. Lo hacía desde mi visión sobre las necesidades de la Cultura, pero que no son muy distintas de otros ámbitos. Las dudas de grandísimos sectores de la población, sobre todo la más joven y la desheredada, sobre la calidad del actual modelo para salir de una situación cada día más injusta e insatisfactoria, han eclosionado en el Kilómetro Zero y en otras plazas de ciudades españolas. Tienen sus razones y nos afectan a todos.

Ante este estallido se pueden perseguir fantasmas; se pueden buscar rocambolescas explicaciones; discutir sobre a quién beneficia, e incluso se pueden cerrar los ojos. Habrá oportunistas de última y mala hora, que se acerquen a ver si pillan cacho ante las elecciones del domingo 22. Todo para distanciarse de la responsabilidad o para no ver la realidad: el descontento, cuando es profundo y sin esperanza, más temprano que tarde se convierte en ola, en tsunami. Vayamos pues a las raíces y dejemos de perdernos en las hojas de la acusación.

Desde la Cultura siento cierta envidia por este grito colectivo de versos sueltos con los que gentes heridas gritan su dolor. Porque en Cultura llevamos años viendo cómo la mala gestión de muchas instituciones públicas ha acabado provocando impagos y la desaparición de compañías y empresas, la pérdida de muchos puestos de trabajo, la desestructuración del sector, sin que éste haya respondido con el más leve espasmo. Lógica respuesta de un sector cautivo.

Envidia porque aunque sea flor de un día –ojalá no- la  confusa mezcla de acampados ha dado un golpe sobre la mesa del poder. Un poder que carece de la sensibilidad para oír el latir de millones de personas descontentas, no con uno u otro partido, sino con el funcionamiento del sistema. Hoy, el sistema debe desoír el sonido del poder y atender e interpretar el que viene de la calle. El ruido que hace la dignidad. La dignidad de la indignación.  Así terminaba aquel artículo.

P.D.: Lean la noticia sobre los bonus de 450  millones de euros para los directivos de Telefónica este año, y la previsión de 5.000 despidos para el próximo, con unos beneficios de más de 10.000 millones de euros.  Y van… El consejo evangélico sugería preocuparse menos por la paja en el ojo ajeno y más por la viga en el propio.

Lean también el artículo de José Luis Alvite en La Razón sobre este tema.

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3 comentarios

Archivado bajo Inspiración, polémica

3 Respuestas a “Escuchar la calle, más allá del ruido

  1. Avatar de Susana Cuñado Susana Cuñado

    Descontento. Si. Venimos de años viviendo el presente sin mirar hacia el futuro. Cuando ahora el presente nos despoja de los sueños que nos habíamos apropiado como propios nos damos cuenta que se han esfumado porque toda la dinámica política con toda su complejidad nos muestra sus dientes llenos de sarro financiero. Nos quedamos perplejos. Inmovilizados del susto. No nos lo podíamos creer. Tanto bienestar y zas … Los incrédulos creímos que la crisis era para todo el mundo, para los grandes también. Quisimos confiar en la política de izquierdas. En los votados, en la democracia. Y no. Otro susto. Gran decepción.
    También en Cultura por supuesto. Grandes presupuestos moviéndose con desproporciones democráticas. Con justificaciones para conseguirlas a base de papeleo y demostración de sus gastos quizás algo vagas. Y claro que hemos visto muchas empresas, free lances, grupos, ideas incluso desvanecerse y cerrar. Claro que lo hemos visto y lo hemos padecido desde el dolor. Pero también hemos visto «gente de la cultura» tanto los de la administración como los del sector privado con unos sueldazos parecidos a los criticados en otros sectores financieros, alzando un ritmo de vida particular difíciles de ganar en otros sectores, con propiedades hipotecarias y otros ritmos en sus producciones. Intuyendo que esto no funciona y que hay que cambiar desde lo profundo. No desde las formas. Que la política cultural la hacemos las personas. Todos. Los profesionales, los Ciudadanos. A fin de cuenta la cultura es vivir. Así que empecemos a decir como vivimos y como queremos hacerlo. Seguro que todos seremos capaces de ser honestos, verdad?.

  2. Avatar de Pedro A. Garcia Pedro A. Garcia

    Creo que es enormemente importante que los politicos reciban el mensaje, pero parecen estar lobotomizados. En España la politica es un oficio de gente en general mediocre, a trincar, no un servicio a la comunidad. En gran parte los medios potencian esta dimension cutre barriobajera intelectualmente plana de la politica. ¿ debate parlamentario? tiene mas nivel una discusion de futbol, una pelea de trafico. Dos comentarios: decia Ortega que tenemos los politicos que nos mercemos,…. ¡por eso estamos en proceso de quitarnoslos de enmedio!. Y dos, hay partidos que en su programa recogen parte de las reivindicaciones de los indignados, desafortunado nombre , asi como desafortuanda la comparacion con Tahrir, chavales, que en paro y sin piso ( en propiedad) estais/estamos en el 0,5 % de la poblacion mas privilegiada y mimada del planeta… ah y que sepais que Islandia SI PAGA SU DEUDA, pero eso si, en 35 años y al 3%… reestructuracion, se llama.

  3. Avatar de Maguil Maguil

    No tienen nada que perder, excepto sus cadenas!! ¿no os suena esta frase?…pasaba lo mismo en Egipto, Túnez, Libia, pasa lo mismo en Siria!!! ¿cómo ayudar desde la cultura a remar en esta dirección?…lo más inmediato es asistir a estas asambleas…en las plazas de nuestras ciudades, escuchar…incluso perdonar torpezas de expresión política…ya quisimos hace 30 años comernos el mundo y este nos pegó un buen zarpazo…pero si no hubiéramos tenido valor nos hubiera destrozado totalmente….resistimos por que hicimos frente a la barbarie!! en vez de convertirnos en meros especuladores económicos hemos ejercido otras profesiones…lo que hacemos lo hacemos con la dosis más alta de ética que podemos!!!
    Podemos empujar hablando con los responsables políticos en materia cultural, con todos, para decirles que la cultura es un derecho y un recurso…las dos cosas, no una sola!!! las dos…hay una cultura «comercial» (recurso) y hay cultura entendida como «derecho»…son los mínimos para que nuestros hijos (que empiezan) u otras personas que no han pasado por procesos educativos adecuados puedan entender en mundo actual!!! Podemos recortar de otros capítulos de gasto (algunas infraestructuras muy costosas, gasto suntuario, programas de autobombo institucional, propaganda política, etc) pero educación, sanidad, cultura…son la base sobre la que habrá que construir mañana!!…pensemos, reflexionemos un poco…quizá convenga bajar el ritmo, pero apuntemos bien el rumbo!!! o volveremos a las andadas!!! burbujas económicas que dejan muchos pobres en el mundo!!!!!

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